ANÉCDOTAS, REFLEXIONES Y COMENTARIOS
Miguel Borge Martín
Los Corredores Frutícolas
Una de las demandas más sentidas que escuché durante mi campaña a Gobernador fue impulsar la fruticultura, tomando en cuenta la enorme vocación que existe en toda la península para el desarrollo de esta actividad. /Atender esta petición de los campesinos significaba, no sólo el impulso a las actividades productivas en el campo quintanarroense, sino responder también, en los hechos, a la sentida demanda de justicia social, que me había llevado a establecer la prioridad al campo durante mi toma de posesión como Gobernador.
Siendo Secretario de Desarrollo Económico en 1981-1982, me di cuenta de que la forma como se otorgaba el apoyo a la producción de cítricos y otros productos agrícolas no daba resultados satisfactorios. Pude observar que la falla se debía a que las “unidades de producción” eran las “parcelas” de diferentes ejidatarios que, en la mayoría de los casos, resultaban poco accesibles y no disponían de suministro eléctrico, por lo que el bombeo para el riego se hacía en cada caso de manera individual, con motores de combustión interna, que cuando fallaban no podían ser reparados de inmediato y el riego se suspendía. También resultaba difícil e insuficiente el apoyo técnico permanente y la dotación de otros insumos importantes para el desarrollo de la pequeña plantación.
No existía un Programa que integrara todos los elementos que deben concurrir al logro de los objetivos deseados, que de manera individual resultan imposibles de alcanzar en pequeñas áreas cultivables separadas por varios cientos de metros de distancia y sin apoyos concurrentes para todos, que permitieran alcanzar los resultados deseados en la producción, para contribuir a elevar el nivel de vida de los productores y sus familias. /Los resultados de estas experiencias me llevaron a pensar que resultaría mejor unir y acercar las unidades de producción a una carretera cercana, para que dispusieran, no sólo de fácil acceso, sino también de energía eléctrica, de asesoría técnica oportuna, de riego, de fertilización, de mantenimiento de las plantaciones, de manejo de la producción y de todo aquello que resultara necesario, no sólo para uno, sino para todos los productores.
De ahí surge el Programa de los “Corredores Frutícolas”, que se concibe como una posibilidad para el desarrollo de la fruticultura, comenzando por los cítricos, aprovechando las carreteras como acceso y las líneas de transmisión de energía eléctrica para la operación de los sistemas de bombeo de agua para riego. /Adicionalmente, por su ubicación a orilla de carretera, los Corredores producirían un efecto demostración que crearía confianza para que otros productores actuaran con apego al formato de los Corredores por iniciativa propia.
Cada uno de los Módulos de un Corredor (utilizábamos la palabra módulo en vez de parcela), estaba a cargo de un ejidatario, y se hacían depuraciones periódicas para asegurar la debida atención del Corredor.


Cada uno de los Módulos de un Corredor (utilizábamos la palabra módulo en vez de parcela), estaba a cargo de un ejidatario, y se hacían depuraciones periódicas para asegurar la debida atención del Corredor. Asimismo, se proporcionaba la atención necesaria y adecuada de ingenieros agrónomos y técnicos agrícolas, con lo que se aseguraba un manejo adecuado de la plantación. /Además del riego y la limpieza de la plantación, estaban las podas de crecimiento y las podas de formación, así como el cuidado fitosanitario. /En la mayoría de los casos los productores ejidales iban aprendiendo técnicas que no conocían, y estaba previsto colocar ‘salas de lectura’ en cada Corredor, con libros accesibles, muy gráficos, que ayudaran a los productores a conocer y manejar mejor sus actividades. /La primera de estas pequeñas bibliotecas se instalaría en el Ejido de Limones, que fue donde arrancó el Programa, aunque nos faltó tiempo para hacerlo. /También en Limones se inició la construcción de pies de casa en apoyo al mejoramiento de las viviendas de los productores.
Una experiencia interesante fue organizar, alrededor del Programa, jornadas de voluntarios para participar en la siembra de las plántulas. /Eso lo hacíamos los fines de semana, y además de funcionarios del gobierno estatal (Directores de Área, Directores Generales, Subsecretarios y Secretarios), en ocasiones invitábamos a organizaciones de los sectores social y privado. Asimismo, participaban ejidatarios de ejidos colindantes o cercanos, a quienes recibía en audiencia durante el período intermedio de comida y descanso. /Esto fue toda una experiencia que me parece que, pasando los años, se ha convertido en un recuerdo agradable e imperecedero para quienes participamos en esas jornadas.
El reto del Programa de los Corredores Frutícolas no era económico, sino tecnológico y de continuidad en el esfuerzo. /De manera especial era importante la continuidad, porque un naranjo comienza a producir entre los 3 y los 5 años, y eso significaba rebasar la línea temporal del sexenio. /Después, en condiciones óptimas puede vivir varias décadas, pero su plenitud productiva se alcanza a partir de los 10 años y si se continúan los buenos cuidados de riego, poda regular, control de plagas y enfermedades, así como fertilización correcta, pueden ser bastante productivos hasta los 25-30 años. /Que importante es entonces la continuidad para una plantación.
Para ilustrar el impacto económico de la producción de naranja, que en Quintana Roo tiene una demanda asegurada por el turismo, consideremos un precio medio de $5,500.00 por tonelada a pie de carretera, y un rendimiento medio de 30 Ton/Ha, cada hectárea de un Corredor significaría un ingreso bruto para los productores del orden de los $13,750.00 mensuales; y si el módulo del productor fuese de 2 hectáreas su ingreso se duplicaría para alcanzar los $27,500.00/mes y así, para las 4 hectáreas, que era el tamaño más grande de cada módulo, el ingreso bruto mensual alcanzaría los $55,000.00/mes. /A esto, que sería el beneficio directo de los Corredores, habría que sumar el producto resultante de aprovechar los intercalados, que sería un importante ‘plus’ o agregado económico.
Por eso decíamos que con los Corredores Frutícolas se estaba sembrando el mejoramiento económico y llevando la justicia social a varios cientos de familias. /Durante el sexenio se establecieron 21 Corredores Frutícolas abarcando una superficie total de 1,844 hectáreas y 838 familias beneficiadas; es decir, 2.2 hectáreas por familia, que significaban un ingreso mensual promedio de poco más de $30,000.00 pesos mensuales, más los intercalados. /Esto nos dice que, en su momento, los Corredore Frutícolas representaban una realidad tangible con capacidad de transformar la realidad económica y social de las comunidades beneficiadas. /Si consideramos que por su propia cuenta y siguiendo el patrón de los Corredores, los ejidatarios agregaron por el efecto demostración un 30% más de superficie, los beneficios también se incrementaron en este porcentaje.
Con los Corredores Frutícolas el panorama físico también se estaba transformando, porque podíamos recorrer, como en el caso del Corredor de Limones, un tramo de 5 kilómetros de carretera con naranjos en ambos lados, que era un paisaje nuevo y hermoso que, en un tiempo no lejano, que ya nos alcanzó, nos hablaría hoy del gran potencial frutícola de Quintana Roo.